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Cristal x Angels: Pildora de Hércules

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Cristal x Angels: Pildora de Hércules

Mensaje por Anikill el Lun Sep 14, 2015 12:30 am

De Schwereregen a Harborcity, la maravilla portuaria de Colan
“Colan: País del Pacifico Sur latinoamericano, su nombre proviene de Coldland; mal pronunciado por los aborígenes”
La ciudad Colanés de Harborcity, remonta hacia la colonia española en Latinoamérica. Los ibéricos establecieron un pequeño y abandonado poblado, en una costa del Océano Pacifico. Era un lugar idóneo para una colonia, debido a sus hermosos parajes y la belleza única de sus nativas; lo cual hacía excepcional. Todo apuntaría a la concepción de una nueva y gran ciudad; pero algo no cuadró para los extranjeros.
El lugar les resultó ser muy aislado y de difícil acceso, por una cadena montañosa; lo fue peor el inclemente clima invernal. Violentas gotas y furiosos granizos, cuales espantaron a los futuros colonos; quienes se vieron lo terrible del invierno.
Algunos extranjeros se quedaron y formaron un caserío, pobre y bastardo; tan solo conocido por sus catorce habitantes. Cuentan que los indios al ver tal desolación y abandono; tomaron la decisión de migrar, para dejarles aún más en el olvido. Tras su marcha, dejaron algunas mujeres; cuales hicieron crecer al pueblucho a veinticuatro habitantes, todo un record.
Un día, el sol de verano llegó y con él, la esperanza de un futuro cambio. La independencia en América, era un hecho. Tras incansables batallas de emancipación, el continente entero gritó al mundo su libertad; se deportarían a todos los hijos de España o una gran mayoría, con excepción de los que se quedaron ya establecidos.
Al pasar los años, el gobierno naciente intentó poblar ciudades sureñas con capitalinos de mala calaña; pero un tal general loco, optó por traer colonos quienes trabajen para el gobierno. Pensaba que al importar gente de la sobrepoblada Europa, haría crecer la población y generar más ingresos; a cambio de un lugar en el nuevo mundo.
Un día mientras llovía en ese bastardo pueblo, barcos llegaron desembarcando alemanes; gordos, rubios, muy simpáticos y sus mujeres cuales eran más serias que un tumor testicular. Los germanos eran muy trabajadores, hicieron crecer la ciudad y la población; hasta los aborígenes quienes por aburrimiento emigraron, se volvieron. Incluso bautizaron la ciudad como “Schwereregen” que significaba mucha lluvia, en poco más de una década tal inmundo agujero pasó a ser un lugar bastante cómodo y agradable a la vista. El gobierno estaba gozando los jugosos dividendos, que aquella inmigración trajo a la nación y no dudo en ofrecer a otros extranjeros la oportunidad de encontrar su lugar; en su despoblado sur.
Como aquel perdido explorador, llegaron los británicos quienes en vez de llegar directo a Schwereregen; llegaron a una isla pequeña bautizada Friendship, por lo amistoso de los indios. Todo apuntaría a una rivalidad con los germanos, cuando los anglosajones colonizaron las islas aledañas a excepción de la isla gaviota; donde se guarecía la resistencia española, cual siempre juro una rebelión; hasta la actualidad, aun no se ha visto nada. Una vez llegados a tierra, ambos europeos se fascinaron por sus logros y congeniaron en una perfecta sociedad; hasta que hubo un problema.
El gol que cambio la ciudad.
Un día cuando el dichoso alcalde Adolf Oppenheim, daba un paseo por el basto campo; solo él y la brisa veraniega, o al menos eso creía. Mientras caminaba hacia una árbol, no evito escuchar unos gemidos de mujer de aquella dirección; eran tan familiares y más aún cuando vio a su hija con un muchacho llamado George. El alcalde y jefe de una cervecería, reventó en ira; ordenando a todos los británicos a irse de Schwereregen. Una drástica decisión para alguien que vio como le construían un nieto.
Entre los oriundos de Plymouth, había un muchacho de pelos necios caucásicos como la mayoría de los nacidos antes de conocer a los aborígenes. Él se llamaba Jeffrey Butcher, muchos le decían Jeff.
–No puedes echarnos, es inhumano y egoísta–decía Jeff, poniendo firmes sus puños sobre el mesón. En tanto, aquel relleno personaje miraba desde su ventana a la diversa población; la cual soberanamente gobernaba.
–A ti no te desposaron a tu hija Jeff–respondía tranquilamente molesto el alcalde, mientras tomaba un corto de whisky; cual ganó hace tiempo en una partida de cartas.
–Pero Dolfy, solo fue un impulso juvenil. Ambos fuimos jóvenes, al menos yo aún más que tú; pero no es para tirarnos a un horno–aclaraba aquel bufón, quien solía ser un poco serio e irónico a su vez.
– ¿Horno? donde sacas esas mierdas de ideas–lo miraba fastidiado por su posición al absurdo, tal personaje quería un propósito; interrogado por la duda y la actitud, soportaba el fino vaso lleno de destilado.
–Cuando te enojas, pienso que puedes hacer eso; o algo peor–gesticulaba con las manos, observándolo y tratando de sacar partido; a su injusta y generalizadora orden.
– ¡Quiero que se vayan! –levantaba la voz arto por las payasadas del invitado.
– ¡Pero Dolfy!, déjanos es injusto y lo sabes–insistía, el jocoso socarrón.
– ¡Lo hago!, por algún carajo te enviaron hablar conmigo; pero no. ¡No cambiaré de decisión! –dándose media vuelta tras haber llenado su bernegal.
– ¡Vamos viejo!, no seas así. Además, ¡no estaba comprometida! –
– ¡Si! lo estaba y con un Von Schwarzenberg–
–Solo es un apellido–
–Es dueño de una mina de hierro en Narvik–
– ¡Mierda! –
– ¡Si una mierda! Imagínate que dirá Von Schwarzenberg cuando despose a mi hija, y vea su similitud a una mujerzuela de un burdel cualquiera. ¡Oh! el viejo perro de Adolf, me mintió sobre su inmaculada princesa–
–No se dará cuenta–parloteaba el astuto, tratando de tranquilizar al alterado padre.
En tal momento, entro una de sus criadas muy sonriente y cariñosa ante ambos caballeros; en especial con su primo quien intentaba diplomáticamente una salida menos generalizada y extremista. Ella se acercó con dulzura al oído de Adolf, posteriormente al susurro de la empleada; apoyó una mano al ventanal y otra cubrió toda su cara.
–No le llegó–deprimido decía el magnate.
– ¡Diablos!, pues felicidades–atónito contestaba, mientras vaciaba un tazón cual sirviese como lapicero.
–Tu no entiendes, cuando tu gente mande en esta ciudad se darán cuenta cuánto vale en este país; el prestigio y el orgullo familiar. ¡Ay! Jesucristo sálvame de este amargo momento y de estos depravados descendientes de los Jutos–
Entretanto lloriqueaba Oppenheim, Jeff miraba unos niños pateando un balón de trapo, el cual pasaba una línea. El oriundo de Gran Bretaña, se le ocurrió una idea; que cambiaría el futuro de la ciudad y posiblemente el de su familia. Uniendo dos palabras, tendría la excusa perfecta para saltar a la clase alta.
– ¡Un partido de fútbol! –exclamaba con fascinación.
– ¿Fútbol?, ¿qué es eso? –inocentemente caía el importante de Schwereregen.
– ¿No lo juegan? –le consultaba con pillería.
– ¿Es otro de tus inventos Jeff?, te advierto que ya me han contado bastante de ti; hasta apodo tienes–
– ¿Y cuál sería, es apodo? –
– ¡El zorrito! –
– ¿Zorrillo? –
-¡No! zorro, pero pequeño–argumentaba, en tanto Jeff miraba el cielo habitacional y golpeaba con sus yemas la boca del botellón.
Butcher tomó la botella de whisky y llenó el tazón, todo en tanto el gordo alcalde refunfuñaba por su hija, la expulsión y el desconocido fútbol. Sabía que el viejo le gustaba las competiciones, desde peleas hasta apuestas.
–Está bien, mira dame la última oportunidad. Un partido de fútbol diez jugadores por lado, alemanes contra ingleses. Si ganan, nos iremos tristemente pensando en lo triste que estarán las mujeres de esta parte del mundo y hablo especialmente de las nativas–
– ¿Mi desvergonzada hija? –recordaba asqueado
–No, no todos tenemos tan mal gusto como George–manifestaba irónicamente, mientras se amurraba el bávaro.
– ¿Y si ganan qué? ¿Seguirás inventando artimañas para ganarte la vida?–
–Si ganamos y dudo mucho que sea así, nos quedamos, junto con la ciudad a nuestro nombre y yo como flamante alcalde–
La voluminosa autoridad reía a carcajadas, cuando Jeff le presentaba la propuesta y secaba el tazón de whisky de golpe. Un increíble plan, para instalar a los Butcher como una familia respetable; en el nuevo mundo.
–Sabes, los alemanes somos mejores; pero como sé que tú algo sabes de fútbol, todos los jugadores pueden marcar o anotar, excepto tú y yo. Y el que marque no será alcalde– condicionó  se acomodaba su sombrero.
–Bueno, es un trato–
–Mañana después de almuerzo trata de llegar antes para explicar la ciencia del juego–
– ¿Cual ciencia?, solo tienen que patear una mierda de pelota hasta un arco–
– ¿No era línea? –
–En casos así preferible que sea algo más definido–
– ¿Y cómo son? –
–Cuadrados–
–Pues que sea una contienda limpia, como personas–remarcaba por su estatus dándole la mano a su contrincante
–Amigo este es un deporte de villanos jugado por caballeros, aunque ya me veo usando tu sombrero de copa–simplemente sonreía mientras apretaba la mano del gruñón viejo.
Al otro día, en la pampa de Onglet una islita frente a la costa; ambos elencos se aprestaban en dar la patada inicial. Muchos simpatizantes en mayoría inmigrantes británicos y algunos marineros curiosos, miraban como se arreglaría todo conflicto; mediante una pelota de trapos.
Todo fue acorde a lo planificado, el final del partido seria cuando el sol llegase al ocaso. Todo hacía pensar que los ingleses ganarían fácil, cuándo a las cuatro de la tarde ya perdían por cinco a cero; y el más puteado por el público era Jeffrey. Luego como las siete de la tarde, los ingleses empataron el partido a doce; pero con ambos equipos ya fatigados. Sin dudas era divertido el juego, aunque demasiado extenso.
Alemanes de refrescaban con cerveza, por otro lado los ingleses tensos tomaban cortos de whisky; todo bajo el caluroso sol de verano, cual por primera vez hacia extrañar la lluvia. Las mujeres por otro lado nerviosas por lo sucedido, pellizcaban a George y fumaban pasto mediante las pipas de sus esposos o padres.
Durante las restantes horas, ambos equipos colaban anotación tras anotación; hasta que llego el fin del día. Ambos empataban a quince, cuando lentamente el sol bajaba. Muchas personas lloraban resignadas a tener que embarcarse rumbo a otro lugar, dejando todo lo logrado atrás. En un momento, cuando Jeff se quedó cerca del arco cansado; cuando alguien desde atrás cruzó con maestría el balón, dejando solo a Jeff y el arco. Sintiendo la mirada de desesperación, miedo y desazón; Jeffrey Butcher llegado desde Plymouth, mando a la mierda la oportunidad de ganar un futuro. Cuando pateo el balón, un espectador grito “Gol”. En la oscuridad sus compatriotas acudían abrazarlo y levantarlo, como un verdadero héroe.
Aquel acto quedó en la memoria y pasó de boca en boca, cuando un chico de Plymouth se quedó con nada, para darle una segunda oportunidad a sus compatriotas y un lugar en el mundo. Al otro día, un tal Terry Mason asumía como alcalde y nombraba la ciudad como Harborcity. Butcher fue condecorado y recordado por su hazaña, hasta lo que durara la memoria humana.
Debacle actual
Pasaron muchos años y Harborcity creció, como muchas ciudades de Colán. Tras la guerra fría, muchos países al sur de Estados Unidos fueron el laboratorio de “las ideologías” y “los golpes de estado”; Colán no fue la excepción. El año de 1994, cuatro años después de la vuelta a la democracia; los gobernantes trajeron devuelta la empolvada ideología de traer inmigrantes, fue así como los sobrepoblados países asiáticos del Pacifico; desembarcaron en el sur de Colan.
Los asiáticos en su mayoría japoneses, era de una cultura muy respetuosa; por lo que no tardaron mucho en afianzarse con ya nativos. Se generó muchos recursos y una fuerte economía, hasta que el gobierno empezó a malgastar el dinero en políticas absurdas e increíbles fortunas entre parlamentarios y otras autoridades. En poco tiempo, salieron casos de corrupción frecuente en la televisión.
El problema agrando aún más, cuando las personas inocentemente votaron más de veinte años por los mismos candidatos. Colan empeoró, cuando llegó una oleada de inmigrantes indocumentados; muchos con prontuarios policiales y prófugos. La delincuencia subió y la clase media se vio envuelta en un sistema esclavizador. La moral de los ciudadanos no mejoraba y mucho menos en Harborcity, que solo se dedicaba a nublarse y llover.
Algunos abuelos, saben que en Harborcity, se resolvían conflictos mediante simplezas a excepción de ahora; cuáles conflictos se resuelve con muertes y sobornos, dónde la justicia es una balanza que la controla el dinero. Algunos viejos aun cuentan a sus abrumados nietos, la historia del chico de Plymouth; quien cambio la ciudad con una idea. Uno de estos días, llegará quien vuelva a pensar en los demás y arregle este desastre; poniendo sobre todo un mejor ideal.


Última edición por Anikill el Miér Sep 16, 2015 12:15 am, editado 1 vez
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Re: Cristal x Angels: Pildora de Hércules

Mensaje por epiman157 el Lun Sep 14, 2015 1:20 pm

Pese a ser muy diferente a lo que normalmente se ve por aquí, este relato terminó siendo muy bueno (y hasta refrescante por lo anteriormente dicho).

No le vi tantas palabrotas como decías (al menos no tantas como las que se topa uno a diario entre el tráfico de la ciudad, jejeje); pero sí una que otra palabras mal escrita, pero nada de gravedad, es decir nada que con una repasada no se pueda corregir.

Aunque los finales abiertos no son tampoco de mi agrado, en este relato queda más que perfecto. No tengo ninguna queja de la historia, salvo que me hubiera gustado saber más sobre cómo jugaban tanto los ingleses como los alemanes, e intentando así explicar esos marcadores; pero bueno, eso tampoco resultó ser molesto.

Espero verte más seguido por aquí...

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Re: Cristal x Angels: Pildora de Hércules

Mensaje por Anikill el Lun Sep 14, 2015 4:23 pm

Gracias ... pero enserio o.o que faltas ortográficas o.o
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Re: Cristal x Angels: Pildora de Hércules

Mensaje por epiman157 el Lun Sep 14, 2015 8:30 pm

@Anikill escribió:Gracias ... pero enserio o.o que faltas ortográficas o.o

Más que errores ortográficos son errores de escritura. Yo encontré los siguientes:

Spoiler:

"Algunos expedicioncitas se quedaron y formaron un caserío, pobre y bastardo", creo que era expedicionistas.

"pero un tal general loco, optó por traer colonos quienes trabajen al gobierno.", la idea creo que era "quienes trabajen para el gobierno".

"Mientras caminaba hacia una árbol, no evito escuchar unos gemidos de mujer de aquella dirección". Esta es muy obvia...

"Butcher tomo la botella de whisky y lleno el tazón". Le faltan los tildes a ambos verbos para que su conjugación sea correcta.

"Ambos empataban a quince, cuando lentamente el sol bajaba lentamente". Redundancia, que no creo que  sea ni intencional no justificada por el contexto.

"Colan empeoro, cuando llego una oleada de inmigrantes indocumentados; muchos con prontuarios policiales y prófugos". Aquí también le faltan los tildes a los verbos...

"cuales conflictos se resuelve con muertes y sobornos, donde la justicia es una balanza que lo controla el dinero". Estos dos llevan tilde diacrítica por tratarse de pronombres exclamativos y no relativos. Además creo que es la en lugar de lo.

"Uno de estos días, llegara quien vuelva a pensar en los demás y arregle este desastre". Otro caso de tilde por conjugación verbal.


Como dije, son cosas que pueden detectarse fácilmente con varias leídas. Un consejo: puedes utilizar Loquendo para detectar esas fallas (eso es lo que yo hago), o si no tienes ese programa a la mano otros usan el traductors de google con el mismo resultado. En uno u otro caso copia tu texto en esas ventanas y has que el programa lo lea por tí, así es fácil detectar errores como estos y corregirlos en el acto (esto lo uso incluso con los informes de mi trabajo).

Éxitos siempre  Very Happy

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Re: Cristal x Angels: Pildora de Hércules

Mensaje por Anikill el Lun Sep 14, 2015 9:23 pm

mori x.x, gracias
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Re: Cristal x Angels: Pildora de Hércules

Mensaje por Anikill el Miér Sep 16, 2015 12:22 am

@epiman157 escribió:
@Anikill escribió:Gracias ... pero enserio o.o que faltas ortográficas o.o

Más que errores ortográficos son errores de escritura. Yo encontré los siguientes:

Spoiler:

"Algunos expedicioncitas se quedaron y formaron un caserío, pobre y bastardo", creo que era expedicionistas.

"pero un tal general loco, optó por traer colonos quienes trabajen al gobierno.", la idea creo que era "quienes trabajen para el gobierno".

"Mientras caminaba hacia una árbol, no evito escuchar unos gemidos de mujer de aquella dirección". Esta es muy obvia...

"Butcher tomo la botella de whisky y lleno el tazón". Le faltan los tildes a ambos verbos para que su conjugación sea correcta.

"Ambos empataban a quince, cuando lentamente el sol bajaba lentamente". Redundancia, que no creo que  sea ni intencional no justificada por el contexto.

"Colan empeoro, cuando llego una oleada de inmigrantes indocumentados; muchos con prontuarios policiales y prófugos". Aquí también le faltan los tildes a los verbos...

"cuales conflictos se resuelve con muertes y sobornos, donde la justicia es una balanza que lo controla el dinero". Estos dos llevan tilde diacrítica por tratarse de pronombres exclamativos y no relativos. Además creo que es la en lugar de lo.

"Uno de estos días, llegara quien vuelva a pensar en los demás y arregle este desastre". Otro caso de tilde por conjugación verbal.


Como dije, son cosas que pueden detectarse fácilmente con varias leídas. Un consejo: puedes utilizar Loquendo para detectar esas fallas (eso es lo que yo hago), o si no tienes ese programa a la mano otros usan el traductors de google con el mismo resultado. En uno u otro caso copia tu texto en esas ventanas y has que el programa lo lea por tí, así es fácil detectar errores como estos y corregirlos en el acto (esto lo uso incluso con los informes de mi trabajo).

Éxitos siempre  Very Happy
 gracias lo subi corregido, el lentamente me mato aakjkajkajk la mayoria y fue peor por que hago ese metod que me recomendaste, confiezo que al final solo queria terminar el prologo y lo hice a la rapida pero el lentamente fue para pegarme contra un poste xD .... gracias
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Re: Cristal x Angels: Pildora de Hércules

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