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Asesinos de Élite - Capítulo 1

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Asesinos de Élite - Capítulo 1

Mensaje por Inactivo el Miér Nov 04, 2015 10:04 pm


Bueno, con fines ilustrativos, les dejo la historia que da origen al PJ que usaré en el próximo Rol Social. Son 7 capítulos
o.o les adelanto que correrán centenares de litro de sangre de koros en el Rol Social… xD me encanta matar koros. Ya se ha convertido en un deporte para mí.

Cabe aclarar que con esta historia experimenté un poco. Quería ver cómo narrar en primera persona. Algo que se me hace no solo molesto, sino difícil xD. Más adelante regreso al clásico "narrado en tercera persona, pasado".
Lo aclaro para que entiendan los cambios de los próximos capítulos.
Los que hayan leído la historia antes y tengan buena memoria xD, quizás noten algunos cambios. Me tomé la libertad de corregir algunas cosas y agregar otras Razz.

Sin más preámbulos, les dejo:


Asesinos de Élite

Capítulo 1 - Nace un nuevo monstruo



El gorgoteo, producto de la sangre en su garganta, era lo único que escuchaba en ese momento; mis ojos estaban fijos en ella. Sacó su cuchillo y lo observo por un momento, las gotas de sangre fresca caían de la afilada hoja sobre el cuerpo de mi padre, que aun intentaba gritar pidiendo auxilio con sus últimas fuerzas. Por su estomago abierto se colaban las vísceras hasta la alfombra.
Mi madre reposaba en varias partes, su cabeza sobre la cama y el torso al pie de esta. Un segundo cuchillo se asomaba en su pecho, clavado hasta la empuñadura; hay un brazo de ella cerca de mí. No sabía que había pasado con Izumi... El olor dulzón de la sangre impregnaba todo el lugar…
Ella levantó el cuchillo que sostenía y me apunto con él.
— ¿Quieres morir, niño? —me preguntó con voz queda, tan serena como si acabase de salir de un baño en aguas termales.
Estaba horrorizado, apenas era un niño de once años ¡Claro que no quería morir! Pero mi garganta se negaba a emitir sonido alguno, sentía que un fuerte nudo me negaba el derecho a hablar. A duras penas pude mover mi cabeza hacia ambos lados, negando.
— Claro que no —oí algo, ¿un atisbo de risa quizá?—, nadie quiere morir… Pero a todos nos toca…
Sus ojos verdes, vidriosos, se clavaron en mí a través de una negra cabellera que formaba un traslúcido velo que los cubría. Eran inexpresivos, como los de un muñeco; semejaba a un simple títere sin voluntad propia, sin vida. Vino hacia mí, algo tambaleante sobre unos zapatos de tacón de color negro; avanzaba pero no oía sus pasos. El vestido negro usaba se deslizó delicadamente por sus piernas, y seguía cada paso, revolviéndose pero sin enredarse. Se arrodilló delante de mí, yo abrazaba fuertemente mi oso de felpa, mi guardián, quien me protegía de las más oscuras pesadillas. Lo alcé para escudarme detrás de él, rogaba que eso fuese una pesadilla más; ella lo bajo con su mano.
—Ten —puso uno de sus cuchillos sobre mi oso—, así es como nacen los verdaderos monstruos —me acarició el rostro, manchándolo con la sangre de mis padres—. Te encontraré cuando estés listo… Karo…
La mujer se marchó… Yo permanecí ahí, sentado, con mi oso de felpa y el cuchillo ensangrentado que me había dejado, preguntándome «¿Por qué? ¿Por qué nosotros?»
Alguien debió llamar a la policía, porque unos instantes después oí las sirenas… «Capitán, aquí hay una niña hecha pedazos» No… es, es ella, es Izumi…
«¡Por aquí, hay un niño! ¡Oh, Dios… Hay más cuerpos descuartizados!» el oficial me pateó al ver el cuchillo, mi oso voló junto con el arma homicida; caí de boca al suelo. El policía me pisó fuertemente la espalda, como a una sucia cucaracha.
«¡¿Qué has hecho, lunático?!»
Son los recuerdos que me despiertan cada noche… la pesadilla que me atormenta… esos ojos verdes, siempre vigilándome…

Me internaron en un hospital psiquiátrico. Creyeron que yo lo había hecho, que había matado a mi familia mientras estos dormían, presa de un ataque psicótico.
Pasé mi infancia entre desquiciados, locos sin cura, ocho largos años encerrado allí, como un animal. Eso vuelve loco a cualquiera…
Al salir sólo pensaba en la mujer de los ojos verdes. Aún conservaba su cuchillo, me costó centenares de favores a lo largo de los ocho años que estuve recluido, pero al final lo recuperé. También a mi guardián; mi oso. Quería encontrarla, degollarla, hacerla pedazos como lo hizo con mi familia. Destazarla con el mismo cuchillo que usó para truncar mi futuro y el de mi familia, el mismo que usó para condenarme a la tortura de vivir con enfermos mentales por casi la mitad de mi vida…
Electrochoques, inyecciones, pastillas, horas y horas escuchando a ese charlatán, el psiquiatra, diciéndome que lo ha había hecho estaba mal «¡Yo no hice nada!» Cuantas veces lo habré dicho… Siempre que esas palabras brotaban renuentes de mi boca, terminaba recostado y atado a una camilla de la sala de electrochoques; acto seguido, me freían el cerebro con 300 voltios.
Pero con el tiempo cambié, al final aprendí lo que debía decir, lo que los doctores querían escuchar… Y así salí; libre otra vez; supuestamente reformado; dueño de recuperar mi vida. No perdí el tiempo: aprendí artes marciales mixtas; a manejar el cuchillo, tan bien que se sentía como una extensión de mi propio brazo; defensa personal; pesas; natación; bicicleta; convertí mi cuerpo en una máquina, sedienta de sangre, la sangre de esa mujer.
Conseguí un empleo de medio tiempo, necesitaba el resto del día para entrenar, no podía darme el lujo de encontrarme a esa mujer y no estar preparado. Dos años estuve gozando de la libertad, pero los recuerdos de esa noche jamás dejaron de perseguirme, no hubo electrochoque lo suficientemente potente como para borrar ese recuerdo.
Hoy salí de la oficina justo al mediodía, para comer con una compañera del trabajo e irme luego a entrenar, pero ahí los vi… Esos ojos, verdes, huecos, sin emociones, sin vida, no puedo olvidarlos, los reconocería en cualquier parte del mundo, hoy o en cincuenta años. Fue solo un instante, la perdí de vista detrás de unas personas que pasaron.
Todo vino a mí de golpe, mis recuerdos, casi podía percibir el olor de la sangre de mi familia masacrada y oír su gritos ahogados.
—Qué sucede Karo.
Michelle sabe de ella, pero como todos, la atribuyen a mi imaginación.
—La vi… ¡Era ella! —no me cree, me mira como a un loco.
—Karo, tranquilízate, ella no es real y lo sabes. No es real, ya lo solucionaste en la terapia, no dejes que tus delirios destruyan tu vida otra vez… concéntrate, mírame.
Ya no hay personas en las cercanías, un silencio sepulcral nos rodeaba, mi compañera no lo nota, pero yo sí. Me toma el rostro para que la mirase a los ojos.
—Karo-Kun, relájate, no es más que una mala pasada que te está jugando tu men… ¡Ahh! —Su camisa blanca se tiñe de rojo, a la altura del pecho y vi los ojos verdes una vez más, asomándose por detrás de Michelle. El cuchillo es lo siguiente que veo, dibujó un enorme tajo en la garganta de mi compañera, la sangre me salpicó el rostro cuando la cabeza de ella se desprendió y el cuerpo cayó inerte al suelo.
Ahí está, parada en frente de mí, viste muy similar a la última vez que la había visto: Un largo vestido negro, con encajes, y sus zapatos negros de tacón aguja. Esta lamiendo la sangre del cuchillo y me mira fijamente mientras lo hace.
—¡Estás loca! ¡¿Qué quieres de mí?!
Ella se me vino encima, blandiendo su cuchillo, tan rápido como puedo saco a mi guardián del maletín. Ella parece sonreír al ver mi oso de felpa, lo que no sabe es que llevo su cuchillo escondido en las entrañas del oso. La excusa de que me servía para aliviar la tensión del trauma, hizo que pudiese ir con él a todas partes, y dentro suyo, el regalo que ella me dejó aquella nefasta noche.
Me cubro de su primer ataque, pero ella no parece sorprendida en lo absoluto. Contraataco pero siento un golpe en la nuca, ¿Cómo me rodeó tan rápido? Ella es demasiado ágil. Siento que caigo, apenas estoy consciente… Se me acerca.
—Todavía no estás listo… Karo…
Escucho sus pasos alejándose, intento levantarme de a poco, lo primero que ven mis ojos es el cuerpo de mi compañera muerta.
«¿Y ese ruido? ¿Sirenas? No ¡No! ¡Hija de perra! ¡Fue ella!»
Logro levantarme del todo pero ya es tarde, la policía ya me tiene rodeado, hay 3 autos son 6 policías apuntándome. Ella debe haberlos llamado antes incluso de atacarme. No hay forma de que alguien más los llamase, no hay nadie más aquí. No voy a volver al manicomio, prefiero morir acribillado a balazos que soportar otra estadía llena de torturas en ese lugar. Hay un cesto de basura cerca, pequeño, pero es metálico. Salto mientras los oficiales abren fuego; malnacidos, no saben nada, no saben que la autora del asesinato está caminando libre en la ciudad y que me ha tendido una trampa. Es la segunda trampa contra mí ¡¿Qué demonios le pasa a esa mujer?! Han pasado tantos años ¿Y aun me persigue? ¡Maldita enferma!
Escucho el “click” de un arma vacía ¡Es ahora o nunca! Salto por sobre el basurero y me dirijo hacia los policías a la máxima velocidad que mis piernas me permiten, si recargan antes de que yo llegue, estoy muerto.
El primer policía que alcanzo no había sacado siquiera el cargador del bolsillo de su cinturón. Ataco primero a los ojos, cortando ambos de un solo tajo, evitando que me pueda atacar. Luego le abro la garganta de lado a lado y su sangre me salpica la ropa, odio tener que hacer esto ¡Yo no entrené para matar personas inocentes! ¡Lo hice para matarla a ella! Pero ahora son ellos o yo, y no pienso morir sin antes tener mi venganza con esa maniática de ojos verdes.
—¡Aaahhh! — un grito escapa de mi boca, producto de la adrenalina que inunda mis venas. Salto por sobre el capó del primer automóvil y mi cuchillo asesta un golpe certero en el pecho el segundo oficial. El chaleco antibalas no detiene armas cortopunzantes, estos atraviesan con facilidad las capas de Kevlar. Mi cuchillo muerde la carne de la segunda víctima, se desliza ágil, directo hasta el corazón.
El tercer policía ya recargó ¡Maldición! Dispara pero está más asustado que yo; falla, pero yo no, y entierro el cuchillo en su garganta hasta el mango, manchándome la manga de la camisa con la sangre que brota de la yugular.
Escucho los disparos de los otros 3 policías que están al otro lado del segundo auto, una bala me roza cien, uso auto como trinchera. Los disparos cesan, pero sólo porque no estoy en su rango visual; aun tienen balas. Mi tercera víctima también tiene balas en su pistola, hora de combatir fuego con fuego. Apunto por debajo del automóvil, dos tiros certeros y uno se pierde en la lejanía. Le destrocé la pantorrilla a los dos policías que tenía más cerca, antes de que se recuperen del shock provocado por el dolor de la herida, ya estoy sobre ellos con mi arma blanca y tiño de carmesí el pavimento. Ya sólo queda uno, pero no lo veo ¿Dónde te metiste?
Escucho el ruido de la radio policial activándose ¡Está dentro del auto pidiendo refuerzos! Salto por la ventanilla y caigo sobre su espalda, le atravieso el chaleco ocho veces, hasta que deja de moverse.

Ya no hay vuelta atrás… mate a seis personas con mis propias manos, gracias a la mujer de ojos verdes; esa perra lo tramó todo… ¿Por qué? ¡¿Por qué yo?!
Será mejor que me largue de aquí y me esconda un tiempo, ya planearé como reencontrarme con ella, cuando esté en un lugar seguro.
Todavía no puedo creer lo que hice… Me tiemblan las manos y estoy empapado en sudor frío… Soy un asesino…
¿Adónde te fuiste mujer de los ojos verdes? ¿Hacia dónde me llevarás ahora? Mi mente hace miles de preguntas que no puedo responder, por ahora lo único que puedo hacer, es seguir corriendo…

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Re: Asesinos de Élite - Capítulo 1

Mensaje por epiman157 el Miér Nov 04, 2015 11:41 pm

¡Qué bueno que lo subiste!  Very Happy

Una historia que recomiendo totalmente...

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Re: Asesinos de Élite - Capítulo 1

Mensaje por Inactivo el Jue Nov 05, 2015 6:06 am

@epiman157 escribió:¡Qué bueno que lo subiste!  Very Happy

Una historia que recomiendo totalmente...

Very Happy Gracias por comentar y por la recomendación. Serás bien recompensado Smile .

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Re: Asesinos de Élite - Capítulo 1

Mensaje por korowizard el Jue Nov 05, 2015 8:54 am

Gran historia me ha gustado mucho sobretodo los últimos capítulos, recomiendo a los usuarios de este foro.
Todavía no sabemos si habrá koros en el nuevo rol. wejejeje "El Festival del Koro" ese nombre solo era para ponerle algo de título al tema.
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Re: Asesinos de Élite - Capítulo 1

Mensaje por Inactivo el Jue Nov 05, 2015 10:02 am


Gracias por pasarte por aquí, Koro Smile .

D: Yo ya estaba preparando un contador de Koro-bajas. Bueno, si no hay koros, buscaré algo más para matar Smile ... ¿Gatitos, quizá? scratch
xD

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Re: Asesinos de Élite - Capítulo 1

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