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El Sendero 02

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El Sendero 02

Mensaje por The Lax el Dom Ene 10, 2016 10:24 pm

Segundo capítulo, donde empieza lo paranormal. Chan Chan Chan.

Capítulo 02:

Capítulo 02: Desaparecida.

            Había pasado ya un buen tiempo desde que Jimmy caminaba a través del oscuro sendero, al darse cuenta de que poco a poco el lugar oscurecía más, sintió miedo; el clásico miedo desesperante que sienten los niños pequeños cuando se pierden en un lugar que no conocen. A pesar de que Jimmy tenía 15 años y era un joven bastante maduro para su edad, tenía una fobia terrible hacia el hecho de morir sólo, no había nada que Jimmy temiera más que morir en un oscuro bosque y que su cadáver jamás fuera encontrado; había oído en las noticias, casos de gente que de un día para otro habían desaparecido de la faz de la tierra sin dejar rastro, la policía los buscaba desesperadamente, pero al final; Jimmy sabía que la única prueba de que esas personas alguna vez estuvieron vivas, sería un papel guardado eternamente en los archivos policiales de la localidad, y ese era el temor más grande del chico, que toda tu existencia se reduzca a un montón de papeles amarillentos dentro de una caja mohosa, en alguna estación de policía.
            Hasta ese momento él siempre había evitado tener que usar ese camino para llegar a casa, siendo totalmente honestos, a Jimmy le daba pavor ese viejo sendero oscuro, hecho que se había agraviado luego de lo que había pasado un par de años atrás en la fiesta de Halloween de Analí Guzmán.
Analí fue compañera de clases de Jimmy durante su primer año en la secundaria, hija del Señor Roberto Guzmán y la Señora Beatriz de Guzmán; el día de Halloween habían preparado una ostentosa fiesta, lo suficientemente ostentosa como se lo podría permitir un prominente cirujano cardiólogo, y es que al Señor Guzmán le encantaba despilfarrar su dinero en cualquier petición que saliera de la boca de su hija. Esa noche mientras todos bailaban y reían, Analí se había acercado a Jimmy, esto fue un tiempo antes de que todos los rumores sobre Jimmy y Amanda circularan a una vertiginosa velocidad; la chica se acercó con una coqueta sonrisa, tenía la cara algo enrojecida y fue al encuentro del muchacho, él había notado a las amigas de Analí susurrando entre ellas y riendo suavemente, mientras presenciaban el acto, también había notado a Amanda, quién les miraba desde el otro lado de la fiesta con el ceño fruncido, como a punto de hacer un berrinche, y cuando sus ojos se cruzaron, Amanda bajo la mirada y salió por la puerta.
            Analí un poco torpe avanzó hacia él, casi tambaleándose, no porque hubiera bebido algo que no debiera, sino más bien debido a lo embarazoso de la situación.
—¿Te gusta la fiesta?— Preguntó ella con una sonrisita.
—Sí.— Respondió Jimmy mientras miraba sus zapatos.
—Qué bueno que pudiste venir.— habló, esta vez un poco menos tensa.
—Pues, sí.— Respondió Jimmy presuroso.
—¿Quieres bailar?— Preguntó Analí, mientras jugueteaba con su cabello como para calmar la ansiedad.
—Eh… no gracias, no se bailar.— Jimmy vio la cara de Analí y notó que sus labios se movían erráticamente, como a punto de llorar.
—Ok.— Dijo la chica suspirando y se levantó, atravesó el corredor hacia sus amigas y se sentó junto a ellas, donde las chicas rieron y susurraron.
            No era su culpa, pensaba Jimmy. Pues en realidad aunque lo había hecho un par de veces, Jimmy era un terrible bailarín; había personas buenas, malas y terribles para el baile, y luego de ellos seguía Jimmy. Jimmy era tan descoordinado que siempre terminaba pisando a su pareja y a pesar de que había tratado de practicar, al final le había parecido una estupidez y lo había abandonado.
Sin embargo, la noche aún era joven y no esperaba lo que estaba por venir, Jimmy y los demás salieron a medianoche al jardín de la casa, que curiosamente daba directamente al oscuro sendero por el que ahora transitaba; Analí había propuesto un juego, las reglas eran simples, más temprano había puesto un banderín en el centro del sendero, aquel que llegara antes hasta él y volviera, se ganaría un premio sorpresa.
            Todos los jóvenes del pueblo conocían bien el sendero, ya que era de los pocos sitios donde salían a pasar el rato en un pueblo tan pequeño, así que Analí también entro en la competencia, alegando que ya todos conocían muy bien el camino al centro del oscuro paraje. El reto era que a medianoche, aquel oscuro lugar se veía incluso más aterrador de lo que era por la mañana, además de que aquel lugar tenía la fama de estar embrujado. Muchos aseguraban que al ponerse la noche, un hombre de apariencia misteriosa circulaba por el camino del sendero, vestido con una capucha negra, daba la impresión de que se trataba de la muerte encarnada; si alguien trataba de tomarle una fotografía, este desaparecía y aquellos que lo habían alcanzado juraban que el hombre no tenía rostro y que una mirada espectral los observaba con oscuros ojos, se decía que su mirada te helaba el corazón y te quitaba el aliento, como queriendo arrebatarte el alma. Intimidados por la idea de toparse con el hombre encapuchado, muchos desistieron de participar en el reto, aquellos que no creían en historias de espantos o proclamaban a viva voz ser los más valientes del pueblo, confirmaron su participación en el evento nocturno.
            Jimmy se había limitado a ponerse a un lado, aunque la curiosidad embargaba su alma. Analí propuso que formaran equipos, un chico y una chica haría las cosas más interesantes dijo con una risita malévola. Finalmente todos aceptaron las reglas, ella tomó del brazo a Jimmy y gritó para que todos pudieran oírla.
—¡¡¡YO ESCOJO A JIMMY!!!—
—¿Qué?— Esta acción había tomado a Jimmy por sorpresa.
—Vamos, acompáñame.— Analí miraba a Jimmy, esbozando una sonrisa en su cara.
—No… creo que…— Quería negarse pero las palabras no salían.
—Muy bien, comencemos.— Dijo la jovencita, mientras todos los demás comenzaban a internarse en el bosque.
—No… no iré.— Dijo Jimmy, retrocediendo.
—Vamos, no seas cobarde.— Dijo Analí, mientras tiraba del brazo de Jimmy. —No me hagas quedar mal.—
—Lo siento.— Jimmy se alejó de ella.
—Como quieras.— Dijo Analí con el tono de una niña mimada a la que no le dan lo que quiere.
Mientras la chica se internaba sola entre la oscuridad del sendero, Jimmy buscaba la salida de la casa.
            Salió por la puerta y fue directo a casa, sin saber a ciencia cierta qué fue lo que pasó más tarde; pero esa noche, se convertiría en una leyenda urbana del pueblo. Ya que más tarde esa misma noche, en la fiesta de Analí, los chicos habían salido de par en par, riendo bajo los aplausos de la multitud que los recibía, sin embargo nadie había conseguido el banderín; Pasó el tiempo, pero Analí no salió de aquel sendero, creyeron que se trataba de algún juego, esperaron una, dos horas y no pasó nada. Llamaron a los padres de Analí, que esa noche habían dejado a su hija sola, con su abuela a cargo de la casa, por una importante reunión de negocios en el exterior. Al día siguiente los noticieros emitían un reportaje especial del seguimiento de la policía en el caso de la niña desaparecida, varios efectivos ingresaron al sendero pero después de un barrido completo a lo largo y ancho, todo lo que encontraron fue el banderín y un broche; El broche que su hija llevaba el día de la fiesta, nadie más supo de Analí, sus padres aparecían llorando y pidiendo continúen con la búsqueda de su pequeña, en cada noticiero de cada canal de televisión. Muchos catalogaron de malos padres a los Guzmán, ¿Cómo esperaban que resultara todo después de dejar a su hija sola, bajo el cuidado de una octogenaria que caía dormida como un tronco, con un poco de té de manzanilla y una de las viejas novelas del canal retro?, aunque intentaron hacer creer que Analí había organizado una fiesta sin el consentimiento de sus padres, lo cierto es que el señor Guzmán había pagado por todo, desde los adornos, hasta el sistema de sonido; es el colmo del cinismo, pensaba Jimmy.
            Aún después de todo esto y de que Jimmy se había hecho la promesa de que no volvería a cruzarse con el viejo sendero, ahora lo recorría. Como si el mismísimo lugar lo hubiera llamado, atrayéndolo con una seductora voz, cual canto de sirena, Jimmy sin saberlo había estado caminando por horas y la noche ya estaba más cerca. Cuando de repente escucho pasos tras de sí, intimidado por el macabro ruido de pies humanos caminando sobre hojas quebradizas, partiendo ramas al avanzar en la espesura del bosque, de viejos árboles podridos; el chico echó a correr.
Sacó su linterna de bolsillo, la que siempre llevaba consigo desde que era un niño que aún se chupaba el dedo. Apuntó el haz de luz hacía atrás, con movimientos aleatorios apuntando ramas y árboles, creando macabras figuras con las sombras que proyectaba aquel maligno lugar. Los pasos parecían acercarse hacia su posición, el miedo atrapó la mente de Jimmy, en su imaginación ya podía sentir una huesuda mano tocándole el hombro y la figura espectral del hombre encapuchado acechándolo desde la oscuridad, con su huesuda cara y sus espantosos ojos brillando con un rojo espectral.
—Cálmate, aquí no hay nada.— Se decía como para tranquilizar su mente. —Los fantasmas no existen, no hay tal cosa como un hombre encapuchado.—
El miedo trepaba por su garganta como largas y delgadas manos tratando de asfixiarlo, Jimmy sentía la atmósfera más pesada, cada vez que inhalaba se le hacía más difícil respirar, cada bocanada de aire hacia a Jimmy desesperarse más, pensaba que ese era el fin. Aquí yace Jimmy Romero de la Cruz, el nombre que sus padres le habían dado y del cual el joven siempre renegaba.
            Su epitafio escrito en bellas letras góticas, con el nombre impreso en relieve, pero dentro del osco ataúd no habría más que ropa vieja  y algunos de sus más preciados objetos. Por un momento pensó en su madre, la pena que le causaría el perder a su esposo y ahora a su hijo, quedaría sola en este cruel mundo y si había algo que le diera más miedo a Jimmy que el morir  sólo, era que su madre quedara sola, ¿quién cuidaría de ella si Jimmy desaparecía en la oscuridad de aquel sendero?. Por un momento pensó también en Amanda, quizás debió haber confesado sus sentimientos en primer lugar y podría haberse librado de toda la oleada de rumores que pesaban en su espalda, la idea de formar una familia y vivir una vida de ensueño, junto a su amada Amanda, ya no le parecía tan descabellada; es más, deseaba con locura la oportunidad de vivir, vivir junto a ella, se decía.
—¿Qué te pasa?— Dijo una seria voz, entre los árboles.
—¿Qu-Quién eres?— Respondió Jimmy con dificultad.
—¿Preguntas quién soy yo?, porque creo que ya lo sabes.— Respondió la voz con tono burlón. —Pero me intriga algo…, ¿Quién eres tú?—
—Yo… soy Jimmy.— Volvió a decir el chico, tratando de articular las palabras.
—No pregunté cómo te llamas, lo que quiero saber es… ¿Quién eres?— La voz se oía más cercana.
—Soy Jimmy.— volvió a decir, esta vez más fuerte.
—Me pareces interesante, Jimmy.— La voz se acercó tanto que Jimmy la oyó fuerte y clara, le sonaba familiar como la voz de un viejo amigo que no veía después de mucho tiempo. —Quizás eres tú, la persona que estaba esperando.— Dijo la voz con tono malicioso.
            A  la tenue luz lunar que se colaba entre las ramas de los viejos árboles del sendero, se podía divisar más claramente la cara del misterioso hombre que se acercaba a un temeroso Jimmy. Un hombre de apariencia normal, encapuchado y parado frente a él, su cabeza parecía estar atrapada dentro de una oscura máscara que le cubría la cabeza completamente, la bizarra escena dejó desconcertado a Jimmy, en este punto, él ya no sabía que sentir. Una imagen con la figura de un cráneo rojo se alzaba en el centro de la máscara como dibujada con sumo cuidado, los ojos lo miraban a través de pequeños agujeros moldeados perfectamente; oscuros ojos lo miraban, le recordaron al negativo de las fotografías, ambos ojos con los colores invertidos, y en el centro un rojo brillante.
—Tranquilo, no te alteres.— Replicó el hombre, con una voz suave.
Jimmy estaba atónito, oía la voz salir pero no estaba seguro de que tan extraña criatura tuviera labios; Sin darse cuenta ya había recuperado el aliento y respiraba normalmente.
—¿Qué haces en este lugar tan tarde?— Preguntó el misterioso hombre.
—Me… Me perdí.— Tartamudeaba Jimmy.
—Tranquilo, te guiaré y llegarás a casa para la cena.— El hombre se incorporó y le hizo una seña a Jimmy para que lo siguiera.
Ambos comenzaron a caminar a través del oscuro sendero, el hombre avanzaba a paso suave y Jimmy lo seguía de muy cerca.
—¿Quién eres?— volvió a preguntar Jimmy.
—Bueno…, ustedes me conocen como el fantasma del sendero.— Dijo el hombre con voz gruesa casi espectral, Jimmy se sobresaltó. —No te preocupes no soy un fantasma.— Respondió con una risita perturbadora, como si se atorara con algo.
—Entonces ¿Qué eres?— Jimmy vio como el hombre giraba la cabeza hacia su dirección.
—Creo que esa es la pregunta más acertada.— El hombre sacó de su chaqueta oscura una especie de brújula, la miró atentamente y siguió su camino. —Soy algo que no se puede expresar con palabras concretas, creo que la definición más simple sería “ser extradimensional.”—
Jimmy lo miró con una expresión de asombro, había oído el término en revistas de ciencia ficción pero a ciencia cierta, no podía expresar que significaba.
—¿Eres un alien?— dijo Jimmy ya más calmado, como si la rebuscada explicación hubiera despejado todas sus dudas.
El hombre emitió una risa malévola. —No es algo tan simple.— Respondió.
            Miles de preguntas se formaban en la cabeza del muchacho, ¿Cómo es que tal criatura podía existir?, ¿Desde cuándo había estado viviendo en lo profundo de aquel bosque? Y la más importante, ¿Sabía algo aquel hombre de lo que había pasado con Analí?, el chico quería hacerle muchas preguntas pero no sabía si estaba preparado para oír las respuestas; y si aquel hombre sabía lo que había pasado con Analí, ¿Que haría?, lo reportaría a la policía para que lo atrapen, pensó; claro que tendría que omitir la parte de “extradimensional” para que le creyeran, toda la historia sonaba tan inverosímil que el mismo se comenzaba a cuestionar su propia sanidad mental. A lo lejos Jimmy podía divisar la salida del sendero, sintió que la felicidad lo embargaba pero la curiosidad hacia la presencia del misterioso personaje, lo carcomía por dentro.
Así que tomó aire y preguntó.
—¿Qué sabes de Analí Guzmán?— Los ojos del misterioso hombre, relucían con un maligno brillo.
—Hace mucho no oía ese nombre.— El hombre paró su marcha y volteó por completo hacia Jimmy. —¿Qué bien traería responder esa pregunta, a una persona que ni siquiera se conoce a si misma?-
—¿Quieres saber la respuesta porque te lo dicta tu sentido del deber o por simple curiosidad?— El hombre le clavó la mirada. —En todo caso, la información es muy valiosa para nosotros. ¿Qué ofreces a cambio de la respuesta que deseas conocer?— Había dicho nosotros, lo que hizo suponer al joven que habrían muchos más, quizás algunos pocos, quizás cientos, quizás miles.
            La sola idea hacía temblar a Jimmy, trató de buscar algo en sus bolsillos pero no tenía nada que ofrecerle a la extraña figura que parecía impaciente.
—Tienes algo que quiero…— interrumpió el extraño ser. —…Y que tú no quieres.— prosiguió lentamente.
—Si me lo entregas, te mostraré como poder cruzar “El Umbral”. Así podrás contemplar con tus propios ojos lo que le pasó a la chica que buscas.— Aunque llevaba la máscara encima, a Jimmy le dio la impresión de que el hombre sonreía malévolamente.
—¿Qué quieres?— Preguntó inquieto.
—Quiero aquel sentimiento que oprime tu pecho, ese del que quieres deshacerte.— Los ojos de aquel hombre relucían en la noche.
Jimmy sabía que se refería al sentimiento que reservaba para Amanda, aquel que había crecido como un infeccioso parásito y se había apoderado de su cuerpo sin pedir permiso.
—Si te lo llevas, ¿Qué pasará?— preguntó algo temeroso.
—Todos tus problemas simplemente se esfumarán, no tendrás que preocuparte nunca más por Amanda, lo prometo.— Dijo tajantemente.
            En muchas ocasiones Jimmy había pensado en qué pasaría si aquel sentimiento desapareciera de su pecho, ¿Dejaría la imagen de Amanda de acosarlo, de atormentarlo vilmente?, ahora se le había presentado la oportunidad de comprobar dicha teoría; pero aun así no se sentía cómodo con la idea de deshacerse de él, el amor que secretamente profesaba por Amanda era un sentimiento cálido, aun siendo una persona tan insoportable, pensaba Jimmy.
—No puedo hacerlo.— Dijo Jimmy mirando fijamente al enigmático ser.
—Muy bien. Aun así piénsalo, si en algún momento cambias de opinión sabrás donde encontrarme.—
El hombre sacó algo de su chaqueta negra, era un viejo trozo de tela naranja. El chico se puso pálido cuando el misterioso hombre se lo entregó, era parte del vestido que había usado Analí el día que había desaparecido, como podría olvidarlo, cuando ella se había acercado a él esa noche, la había observado de pies a cabeza, esa imagen se había grabado en su cerebro; Bajo las luces estroboscópicas de la fiesta no había podido distinguir bien lo que Analí llevaba puesto, pero cuando había tratado de obligarlo a internarse en el bosque, había visto con lujo de detalle la indumentaria que llevaba. Una blusa negra con diseños de telaraña, guantes, de esos que te cubren hasta el codo y comienzan en el dedo cordial, y un corto vestido de un naranja oscuro como el de una calabaza de Halloween.
            Ahora un trozo de aquel vestido estaba en sus temblorosas manos, cuando volteó para preguntar al oscuro ser cómo había conseguido tan macabro suvenir, él ya se había marchado dejando nada más que incertidumbre y terror en el corazón de Jimmy. Caminó presuroso a casa, abrió la puerta y subió con prisa las escaleras hacia su habitación. El corazón le latía a mil por hora, en cierto momento creía que su pecho explotaría, si es que alguien encontraba aquel pedazo de tela vieja y sucia surgirían muchas preguntas, preguntas que Jimmy no sabría cómo responder.
—¿De dónde lo sacaste?— Diría un policía de mirada seria.
—Me lo dio un extraño ser de otra dimensión, que vive en el sendero de la Calle Lincoln.— Al repetirlo en su cabeza, por alguna razón sonó más estúpido y carente de sentido.
Estoy perdido se dijo, no había forma posible de explicar aquel suceso con coherencia, si trataba de decírselo a alguien no sólo no le creerían, sino que lo tildarían de loco. Pasaría el resto de su vida rasgando las paredes acolchadas del sanatorio Ane Mary para mentalmente insanos, un viejo psiquiátrico fundado por un hombre del viejo continente, en las afueras del pueblo.
            Era tarde pero no le preocupaba el estar solo en casa, normalmente su madre llegaba tarde los fines de semana, debido a su segundo empleo como recepcionista en un hotel del pueblo. Era parte de la rutina de Jimmy, que ya llevaba algún tiempo, el tener que ver por sí mismo y ocuparse el sólo de los quehaceres del hogar; A Jimmy no le importaba el tener que preparar la cena o lavar la ropa, sin embargo a veces añoraba el tener la libertad de salir por la noche a divertirse, como sus amigos Jorge y Carlos. Jimmy guardó el trozo de tela en una caja que ocultaba en un hueco en la pared de su cuarto, metió el objeto entre las páginas de una de las revistas pornográficas que su padre había dejado al marcharse, por algún motivo pensaba que sería mucho mejor ser tildado de pervertido que de asesino, pues es lo que pensarían las personas en el momento en el que descubrieran a quien pertenecía el viejo trozo de tela.
Más tarde esa noche, Jimmy no pudo dormir, entre las viejas tablas que cubrían el agujero en la pared, el escondite secreto de Jimmy del que ni siquiera su madre tenía conocimiento, comenzaba a escuchar un leve susurro proveniente de dentro de la caja, el ruido venía del trozo de tela pensaba Jimmy con una certeza increíble, sentía que el objeto cobraba vida, que latía, que vivía.
            El terror se apoderó de él, se sentía claustrofóbico, como si estuviera encerrado junto al cadáver de la chica, como si su cuerpo desmembrado yaciera dentro del agujero de la pared, y aún con vida clamara por auxilio; Los oídos le zumbaban y retumbaban con un melancólico vaivén, casi se oían como latidos provenientes de la pared, como si ella o al menos su alma estuviera atrapada en aquel trozo de tela sucio, cubierto de tierra y óxido; Es óxido pensaba Jimmy, aterrado ante la idea de que tal vez esa mancha colorada pudiera ser sangre, la sangre que derramó el cuerpo de Analí cuando fue asesinada en el bosque, quizás por el mismísimo encapuchado. Comenzó a rascar con las uñas el viejo colchón en el que estaba acostado, tratando de calmar su ansiedad; Sentía que vivía en carne propia, la experiencia del asesino del libro “El corazón delator”; Uno de los pocos libros que su abuelo le había regalado poco antes de fallecer y que devoró ávidamente; Recordaba aquella escena en la que el asesino, perturbado por el sonido del latido del corazón que pertenecía a su víctima, confiesa su macabro crimen a la policía.
            Pero él no iba a confesar algo que no había hecho, aun así, necesitaba descifrar la suerte que había corrido Analí esa fatídica noche, pensaba que su alma no descansaría tranquila mientras su asesino siguiera allá afuera. Y conocía al hombre que tenía las respuestas, todo lo que tenía que hacer era entregarle el sentimiento que Amanda había colocado sutilmente en su interior; Mientras amanecía su mente se tranquilizaba, como si aquel horror sólo lo atormentaría estando en la oscuridad, y como por arte de magia, ante los primeros rayos de luz solar, aquel ruido zumbante desapareció.
El muchacho se levantó de la cama, aún somnoliento y se preparó para ir al colegio, caminando a paso firme fue a desayunar, luego se despidió de su madre y tomó rumbo al colegio; Por el camino se encontró con Carlos, quién haciendo uso de su extenso repertorio de groserías, comentó a Jimmy acerca de algún programa nocturno, que embelesa a los jóvenes de su edad. Mientras caminaban por el viejo camino empedrado que daba a la calle principal, no podía evitar pensar que lo que había vivido aquella noche no era más que un mal sueño, aunque sabía que era mentira aquel pensamiento calmó su corazón, al menos de momento.

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Re: El Sendero 02

Mensaje por core-3 el Miér Abr 06, 2016 5:09 pm

Yap, leídos los dos primeros capis.

Tú historia es terrible realista, el contexto en el que manejas la adolescencia del protagonista es complejo y bien hecho, sobre todo muy bien ejecutado. El perfil psicológico de jimmy es fumable en pocas palabras, tanto que muchas veces dan ganas de bullearlo y darle un buen golpe pa que se recomponga, peeeeero, está el detalle de la mala experiencia amorosa que vivió en sus padres, lo que dota de personalidad y ''contexto'' a su natural repulsión/aversión por el sentimiento que tiene para Amanda. En todo caso se sigue comportando como un boludo inadaptado, tardará mucho para que me agrade su autismo emocional. x') 



Es el principio más calmado que he visto en una historia del foro(sin contar la mía)  por lo cual no puedo decir mucho de la trama, pero cada elemento se complementa demasiado bien dando como resultado una entretenida y fresca historia de misterio/horror. Lo que más sobresalgo es la caracterización de tus personajes, que aunque no se rasga más sino a lo superficial, es realista y fácil de imaginar si lo ves como una serie de Netflix. xD Cuando quieres profundizar en los sentimientos y pensamientos del prota te quedas muy corto, las herramientas literarias que usas en la narración no siempre son entretenidas y terminan por ser sosas, y, un tanto aburridas, vacias... Mejora eso. Still, el referente de tus numerosas analogías es ingenioso, siento que este apartado debes de mejorar para enriquecer la lectura y no se quede solo en el ''intento'' de parecer una novela referencial/cultural, tu sabes a lo que me refiero. Algo que tambien me gustó mucho de tu historia es la ambientación con la que la dotaste, y no tanto por el exhaustivo detalle en las descripciones del pueblo, no, si no más bien por que pareciera ser una parte muy fundamental de la historia que pesa en significancia, algo que no dejaré pasar de largo si quiero continuar a leer por que, vamos, es obvio que algo se oculta detrás de este énfasis que le das al escenario. 


Y por último, y quizá lo que me anime a continuarla, la aparición de ese ''ser extradimencional'' si que erizó mi piel. x) A ver con que sales... Nos leemos. Very Happy
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Re: El Sendero 02

Mensaje por The Lax el Miér Abr 06, 2016 6:39 pm

Gracias por el comentario Smile

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Re: El Sendero 02

Mensaje por Inactivo el Miér Abr 06, 2016 7:20 pm

.__. No sé qué es más largo, el capítulo de The Lax o la opinión de Core... xD

Oye, Lax, ¿esto es nuevo? Recuerdo haber leído "algo" (no todo) de esta historia en el otro Foro. Si está editado y modificado le daré otra leída Wink .

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Re: El Sendero 02

Mensaje por The Lax el Miér Abr 06, 2016 7:41 pm

Es lo mismo, no edité nada, :p me dio pereza jajaja

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Re: El Sendero 02

Mensaje por Inactivo el Miér Abr 06, 2016 7:48 pm

LOL xD
Bueno, entonces ya sé de qué va, no necesito leerlo de nuevo Razz .
Quizá los últimos capítulos nomás.

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Re: El Sendero 02

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