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El Sendero 05

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El Sendero 05

Mensaje por The Lax el Mar Feb 02, 2016 3:12 pm

Empiezo a subir el inicio del segundo arco, a partir de acá se empezarán a dar cuenta hacia donde van las cosas.


Capítulo 05:


Capítulo 5: El Umbral

            Jimmy totalmente consiente, miró hacia arriba y observó que otro misterioso ser lo miraba con insana curiosidad. Tenía también apariencia humana pero estaba muy delgado y por cabeza tenía lo que parecía ser una máscara de gas como las que se usaba antiguamente, de aquellas que parece colgar una trompa de la cara, llevaba el cabello largo y desaliñado y sus manos eran delgadas, casi cadavéricas, detrás de la máscara dos ojos negros brincaban con curiosidad, examinando a Jimmy.
—¿Qué eres?— Preguntó Jimmy, aún algo confuso por el golpe.
—¿Qué soy…?— Aquel misterioso ser, preguntó a Jimmy, como si padeciera de amnesia.
—No… ¿no sabes tu nombre?— Volvió a preguntar el chico.
—¿Tú… sabes mi nombre…?— Respondió la criatura
            Este juego de preguntas estaba comenzando a frustrar a Jimmy, —¿al menos sabes a donde fue el encapuchado?— Gritó Jimmy irritado.
La criatura levantó uno de sus huesudos dedos y señalo, -Casa… Ha vuelto a casa.- Dijo con una voz apagada como la de un hombre ahogándose.
Jimmy volteó la mirada y observó.
Había un par de viejos árboles podridos que formaban misteriosamente un arco, se contaban historias en el pueblo acerca del camino que salía de tan extraño arco, y se decía que llevaba a una parte del bosque donde antiguamente se celebraban rituales satánicos y aquelarres. Ahora dentro de aquel arco tomaba lugar un extraño fenómeno, un portal brillaba con rojizo fulgor, debajo de los dos árboles más viejos del bosque, un portal se formaba, era “El Umbral”, una puerta que nadie podía saber a ciencia cierta, a qué mundo loco y delirante conducía.
La criatura caminó hacia la oscuridad y su forma se volvió etérea, Jimmy entonces se percató de que había sido tal abominación la que había tratado antes de sofocarlo, pero la pregunta que rondaba su mente era ¿por qué?.
            A paso lento y con cuidado, Jimmy caminó hacia “El umbral”, trató de tocarlo con una mano pero esta parecía tratar de engullirlo, cual agujero negro que trataba de devorar la luz y la materia a su alrededor.
Entonces Jimmy recordó lo que el encapuchado había dicho antes de su confrontación; Aquel portal que se había abierto en ese lugar, sólo sería posible usarlo ese día a medianoche y no tendría nada más que hasta el amanecer para cruzar “El umbral”, tomando en cuenta que el tiempo corría, tomó su mochila saltó dentro el portal sin dudarlo, aunque temeroso de lo que le esperaba al otro lado; sintió como si una enorme fuerza lo vapuleara violentamente, era como caer de una altura increíble, la fuerza con la que bajaba por el túnel que conectaba ambos mundos lo cortaba como filosas navajas, pero su cuerpo permanecía inmutable.
Al percatarse de que el viaje había terminado abrió los ojos, Jimmy estaba desnudo como si su ropa hubiera sido arrancada por la fuerza extrema con la que había sido arrastrado a ese mundo. Su mochila se había perdido en el camino, trató de buscar algo con que cubrirse, pero no podía ver nada más que oscuridad debido a que sus ojos aún no se habían acostumbrado al lugar.
            Cuando sus ojos se acostumbraron finalmente al lugar, contempló con asombro lo que se alzaba en el horizonte ante su persona, una ciudad oscura, del color del ébano o del ónix, o quizás ambos. La ciudad majestuosa que se imponía ante sus ojos, parecía construida con una arquitectura demencial, sus torres parecían las bocas de gigantescos dragones mirando al cielo, y el cielo de aquel mundo era rojo, como si Jimmy de alguna forma hubiera caído al mismísimo infierno, sintió temor pues estaba sólo en un lugar extraño, desnudo y extraviado, sin comida ni agua, ni nada con que cubrirse.
Avanzó presuroso por el camino que llevaba a la ciudad, con cada paso que daba sentía la fría tierra blanca bajo sus pies, árboles podridos adornaban el sendero que llevaba a la ciudad y tuvo una perturbadora sensación familiar, se sentía como caminando a través de aquel oscuro sendero que existía también en su mundo y que al igual que este, llevaba al pueblo de Jimmy.
—mira… mira…— Jimmy escuchó voces que venían de entre los árboles, se aproximó cauteloso y vio dos pequeñas criaturas de espaldas, parecían estar comiendo algo.
—mira… mira…— repetían mientras masticaban ruidosamente lo que sea que estuvieran comiendo, un sonido como el que hace alguien al masticar nueces, rechinaba con cada mordisco.
Jimmy se acercó más a las criaturas, eran como pequeños duendes, con orejas largas y su piel como la de una rata sin pelo, tenían grandes garras y miembros delgados, sus manos extendían largas hebras de pelo, sus caras eran abominables, dientes torcidos y puntiagudos, la nariz era nada más que un par de agujeros y los ojos eran grandes y oscuros, como si fueran agujeros negros que absorbían tu fuerza y tus ganas de vivir.
            Una de las criaturas notó entonces a Jimmy y comenzó a olfatear como un perro ciego, cuando ambas criaturas se levantaron él pudo observar lo que comían con tanto esmero, era otra criatura, igual a ellos, le faltaba parte de la cabeza y sus vísceras se derramaban sobre la arena blanca, manchándola de un brillante color escarlata. -¡Mira….!- gritó la criatura con un chillido, Jimmy no tuvo mejor idea que comenzar a correr, sus pasos hacían eco sobre la arena de aquel páramo blanco, cada paso que daba sonaba estruendosamente contra el suelo, como si un gran saco lleno de carne, golpeara con fuerza una superficie sólida y esta se resquebrajara.
Sin mirar atrás Jimmy corrió por aquel sendero blanco, por alguna razón se percató que no sentía cansancio. Su cuerpo avanzaba velozmente entre el bosque, partiendo ramas y hojas con los pies, y finalmente dejó a las criaturas atrás, o al menos eso parecía.
            Cuando Jimmy estaba ya saliendo de aquel espantoso lugar, pudo observar lo que parecía una caravana a lo lejos, temiendo que horribles cosas encontraría más adelante, avanzó con extrema cautela; A paso firme y seguro mientras con las manos cubría sus genitales con vergüenza. Se aproximó a la caravana lo suficiente para divisar si era peligroso, lo que parecía una familia de bestias antropomórficas estaba acampando en aquel lugar, cocinaban un enorme caldero de lo que parecía ser un estofado de quién sabe qué animal.
Jimmy dudaba si debía avanzar hacia aquel lugar, detrás de sí sólo tenía el sendero por el que había llegado y no sabía siquiera si podría volver a su mundo, ya que el portal había desaparecido en el momento en el que él había cruzado al otro lado. Lentamente caminó hacia la caravana, temeroso y avergonzado, daba pasos cortos que dejaban pequeñas huellas en la blanca arena de aquel lugar, entonces comenzó a pensar que quizás aquellas criaturas podían ser peligrosas, se había confiado tanto de que poseían forma casi humana, que había olvidado que no lo eran y que en aquel mundo existían reglas diferentes en cómo funcionaba su sociedad, para empezar comerciaban con emociones humanas; ¿Qué otros comportamientos tendrían en aquel mundo?, quizás incluso devoraban personas, el encapuchado no había jamás dejado muy en claro cómo sería aquel mundo, pero Jimmy pensó que lo mejor sería no acercarse mucho.
            Trató de gritar, pero las palabras no salían de su boca, sentía vergüenza y miedo. Así que, Jimmy sólo atinó a buscar pequeñas piedrecillas y arrojarlas hacia la caravana, así al menos tendría una pequeña ventaja para correr; Comenzó entonces a arrojar las piedrecillas, una rebotó en una botella, el ruido alertó a las criaturas que cenaban gustosamente y giraron su mirada a donde estaba Jimmy, un Hombre corpulento, que por cara llevaba lo que parecía una máscara de hockey aunque ciertamente era algo orgánico y estaba adherido a él, giró y observó a Jimmy.
—¿Pueden ayudarme?, ¿Entienden lo que les digo?...— Jimmy pronunció temerosamente.
Aquel hombre se acercó lentamente sin pronunciar palabra alguna, Jimmy retrocedió un poco pues no sabía si eran peligrosos, el hombre pronunció algo intraducible parecían sonidos difusos que se oían como balbuceos, quizás porque las palabras salían a través de la cosa que tenía por cara, la criatura retrocedió y fue a buscar algo en su caravana.
            Al regresar, aquella enorme criatura traía algo que a lo lejos, parecía comida, la dejó en el suelo y retrocedió, mientras le hacía señas para que se acercara. Jimmy se acercó lentamente, midiendo sus pasos, sin despegar la mirada de la criatura que le hacía señales. Cuando estuvo suficientemente cerca probó algo del misterioso estofado, tenía un sabor familiar pero la apariencia no era muy buena, La criatura habló…
—¿De dónde vienes?— Preguntó anonadado.
—Y…Yo, vengo de aquel bosque.— Contestó el joven, sin pensarlo mucho.
—Ya veo… no es la primera vez que alguien como tú, aparece en nuestro mundo.— Le comentó la criatura enorme.
¿Acaso se refieren a Analí?, pensaba Jimmy.
—¿Hablas de una chica? tiene cabello largo, color marrón y ojos color verde, casi como de mi tamaño.— Preguntó él, algo emocionado.
—Mmmm… bueno no sabría cómo responderte esa pregunta, muchos de los de tu clase han llegado aquí antes que tú.— Respondió la criatura tajantemente.
—¿No viste una mochila por aquí?, o al menos ¿tienes algo de ropa que pueda usar?— Dijo Jimmy recordando que aún estaba desnudo, mientras se cubría con ambas manos.
—Vimos caer un objeto más adelante, no lo tomamos porque por aquí es de mala suerte tomar cosas de la gente como tú, los llaman “U:yak-Mhat”, que en nuestra lengua significa “Viajero del umbral”.— Dijo la criatura mientras se disponía a marcharse.
—Espera…— Dijo Jimmy. —¿Cómo es que hablas mi idioma?, antes te oí hablar cosas que no entendía, ¿puedes al menos llevarme a donde estaba la mochila?— Le suplicó el chico.
—Conozco tu lenguaje, porque soy un comerciante de “U:mik-Akh:to”, creo que para ustedes significa “sentimiento”, para nosotros quiere decir “Insecto Colorido”. Sólo en su mundo los podemos conseguir y valen mucho para algunas personas en la ciudad. Puedo llevarte a donde quieras siempre y cuando me pagues adecuadamente.— Al parecer el dialecto de los seres que habitaban aquel extraño mundo era algo complejo, la forma en la que pronunciaban las cosas era como haciendo sonidos con el paladar, y sus palabras hacían eco cuando eran pronunciadas.
—Muy bien, ¿qué quieres?— Preguntó Jimmy, algo temeroso.
—Vamos a ver… La criatura se puso una especie de monóculo extraño y comenzó a observar el pecho de Jimmy con extremo cuidado, tienes algunos muy interesantes aquí, ha… este se ve perfecto…— La criatura lo miraba fijamente y Jimmy se sentía algo avergonzado.
—¿De qué se trata? dímelo… y sin trucos…— Jimmy recordó la jugarreta del encapuchado y retrocedió un poco.
—Un recuerdo… sobre una mujer mayor…— Dijo la criatura y de inmediato Jimmy supo que se trataba de su madre, ¿realmente estaría dispuesto a entregar tan grande tesoro, así nada más?
—No puedo…— le dijo, —No puedo darte ese recuerdo.—
—Como quieras…— La criatura se puso de pie y simplemente se marchó. —Si buscas tu mochila, está por ese camino.— Le dijo mientras señalaba hacia la dirección opuesta a la que iba la caravana.
—Gracias…— Dijo Jimmy mientras se apresuraba a caminar.
            El muchacho caminaba a través del desierto, habían pasado quizás un par de horas, no podía estar seguro ya que no llevaba ningún reloj con él, el desierto parecía interminable, pero por alguna razón no sentía calor ni cansancio, mientras caminaba pudo divisar a lo lejos lo que parecía ser su mochila. Corrió rápidamente y al llegar al lugar, con extrema felicidad observó que en efecto lo era,estaba algo raída y las asaderas estaban rotas, aun así seguía en una pieza. Se apresuró a levantarla y ponerse algo de ropa, lo bueno era que había previsto llevar dos cambios completos de ropa en caso de emergencia, se puso un polo de manga larga de color verde petróleo con un estampado que decía “Feel the fuel!”, se puso la ropa interior y unos shorts que llevaban dos grandes bolsillos a los lados, llevaba calcetines y unas zapatillas con diseño de camuflaje.
Usó el abrelatas y tomó una lata de frijoles, comió algo de la comida que había empacado y prosiguió su camino. Caminaba rumbo a la ciudad que se erguía imponentemente frente a él, el desierto le traía algunos sentimientos nostálgicos, se preguntaba que habría sido de Analí y cómo habría sido su viaje a través de esas inhóspitas tierras. Su mente comenzó a divagar y se preguntó si ella también habría llegado desnuda, se hizo una imagen mental del cuerpo desnudo de la chica, lo cual hizo que su cara se ruborizara, luego sacudió la cabeza como esperando que la idea saliera por una oreja y cayera al piso.
            Una briza comenzó a correr por el desierto, las ramas que salían del suelo se movían empujadas por el viento y Jimmy avanzó tranquilo, hasta que se dio cuenta de algo que lo aterrorizó, su piel no podía sentir al viento… el viento cruzaba y su mente le hacía creer que era así pero su piel no podía sentir la briza, era una sensación estremecedora, era como experimentar la inexistencia misma de su propio ser.
Comenzó a pellizcarse el reverso de las manos, se mordió una mano pero no sentía dolor, un miedo sobrecogedor se apodero de su mente, hasta ese momento no se había percatado de que no podía sentir nada, su cerebro le había hecho creer todo el tiempo que todo estaba bajo control, Jimmy comenzaba a perder el juicio, intentó rascándose los brazos con furia, hasta que enrojecieron y siguió rascándose esperando sentir dolor, pero no podía sentir nada. Jimmy tomó una rama y se la clavó en un brazo, la sangre comenzó a brotar de la herida, derramándose en el suelo, y sin embargo, Jimmy no sintió nada ¿Cómo era esto posible?, recordaba haber sentido dolor, cuando el encapuchado lo empujó contra el árbol, antes de entrar por “el umbral”.
            ¿Acaso su mente también había inventado eso?, la sangre chorreaba, pues Jimmy había olvidado retirar la rama, lo hizo rápidamente y de la herida brotó un chorro de sangre que se esparció sobre su zapatilla, la herida se veía muy dolorosa pero Jimmy no podía sentir nada, ¿Era esto una ventaja o una desventaja? si no sentía dolor ¿cómo iba a saber si estaba realmente lastimado?, por un momento se le cruzó por la mente que quizás el encapuchado le había quitado el sentimiento de dolor, pero si eso era cierto ¿Quién se había llevado a Amanda?, siguió su camino, no había tiempo para cuestionarse esto, lo único que importaba ahora sería encontrar a Analí… el chico paró su camino en seco, ¿En realidad, había venido a rescatar a Analí o Amanda? ante él, se formaban dos caminos, si iba por Amanda su vida volvería a lo que era antes, pero en el fondo, la culpa por dejar sola a Analí aquel día en la fiesta de Halloween, lo carcomía por dentro, de todas formas lo más prudente era llegar a la ciudad antes del anochecer, si comenzaba a divagar otra vez, se volvería loco.

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En este mundo lleno de monstruos, los demonios dominan el curso de la guerra.

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