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El Sendero 08

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El Sendero 08

Mensaje por The Lax el Mar Feb 02, 2016 3:21 pm

Se cierra el segundo arco de la serie, nuevos misterios por venir y un final inesperado.

Capítulo 08:


Capítulo 8: La reina.

            Dentro de aquel Lago de sangre, Jimmy tomó su cuchillo y con un veloz ataque lo clavó en la frente de la reina Analí, la proyección de ella que Jimmy había creado con su mente desapareció al instante, consumida en un haz de luz, el joven nadó con fuerza hacia arriba, esquivando las delgadas manos muertas que trataban de frenar su avance, cortando con certeros tajos los ataques de aquellos cuerpos muertos; finalmente, el cuerpo de Jimmy se incorporaba fuera de aquel lago rojo, pero la habitación había cambiado radicalmente de forma.
Sobre Jimmy, un lejano agujero que proyectaba luz, sin duda perteneciente al sol o a su equivalente en ese mundo, se podía observar claramente; aquella habitación se había transformado en un enorme pozo sangriento, lleno de putrefacción y cadáveres apilados, Jimmy clavó su cuchillo con fuerza a la pared empedrada y con firmeza se sostuvo de las salientes del pozo, no había otro camino… tendría que subir.
Con la ropa totalmente empapada de ese asqueroso líquido, sentía como si llevara consigo todo el horripilante aroma de la habitación, con determinación escalaba de forma vertical el pozo, afirmándose y clavando con fiereza su cuchillo en la superficie del muro, el cuchillo se clavaba con facilidad… como si las paredes estuvieran hechas de alguna cubierta blanda,  poco a poco Jimmy se sentía cada vez más cerca de la salida, las alucinaciones del túnel habían desaparecido, y el oscuro contenido de pozo comenzaba a difuminarse, la brillante luz que indicaba la salida de aquel tétrico lugar, finalmente podía observarse con claridad.
            Jimmy estaba fuera, había escalado una altura considerable; sin embargo, no se sentía cansado. El oscuro pozo del que había salido, poco a poco se fue cerrando como si se tratara de las fauces de algún ser vivo, hasta que desapareció por completo. Ante Jimmy, una negra puerta de ébano se erguía majestuosamente, un bello y demencial tallado artesanal cubría la puerta por completo, incluso las perillas estaban bellamente ornamentados con extraños diseños, Jimmy tomó la perilla y la giró lentamente; sentía en lo más profundo de su ser, que la puerta estaba allí para él, que la reina le estaba esperando, que finalmente todo iba a terminar.
Mas sin embargo, la puerta no se abrió, como si de una cruel broma se tratara, ¿Acaso todo este relato terminaría así, una puerta cerrada sería el final de esta historia?, Jimmy entró en pánico, estaba en una habitación enorme y oscura y al parecer no había forma de volver atrás, el Pozo sangriento se había esfumado en el piso, se había consumido a sí mismo y ese era el único camino de vuelta.
—Jimmy… ¿qué haces parado allí?, te estamos esperando.— Exhaló una suave y al mismo tiempo tétrica voz.
Jimmy volteó lentamente, sabía a quién pertenecía la voz, y el hecho de saberlo le heló la sangre; sin lugar a dudas, esa era la voz de la reina, de Analí.
Una enceguecedora luz iluminó la oscura habitación, un ejército de criaturas formaban filas en torno a una larga alfombra roja; en el fondo de la habitación, se alzaba un enorme trono hecho de huesos, la blancura de estos resaltaba sobre el negro suelo y encima en el trono, Analí yacía sentada con desdén, con los pechos al descubierto y una larga tela roja cubriéndole las piernas, llevaba una corona blanca que al parecer estaba también hecha de huesos y la máscara inexpresiva que cubría su rostro con un blanco sepulcral.
—¡¡¡AKh:Itosh!!!… — Exclamó la reina en voz alta y al instante apareció en la habitación una enorme criatura que cargaba una jaula de oro, dentro se podía apreciar la silueta de una mujer joven.
—¡¡Amanda!!...— Gritó Jimmy mientras se precipitaba velozmente al encuentro de su amada, mientras empuñaba a “Longinus”.
Las criaturas que lo rodeaban se abalanzaron contra él con insana furia, Jimmy con certeros golpes del cuchillo logró herir de muerte a varios de ellos, destajando sus miembros y degollando sus cuellos, parecía una macabra coreografía ejecutada con perfecta sincronía, órganos y pedazos de carne salían despedidos por la habitación mientras “Longinus” desgarraba y mordía la carne de las oscuras bestias; No obstante, el número de bestiales criaturas era mucho más de lo que Jimmy podía enfrentar sólo, rápidamente algunos llegaron donde él y clavaron profundamente sus garras en el cuerpo del muchacho; como no sentía dolor, el desesperado joven siguió luchando sin importarle el daño que le causaba a su cuerpo, la sangre de las bestias impregnaba el suelo y las paredes, el charco oscuro y viscoso incrementaba su tamaño con cada baja enemiga, un líquido rojo resaltaba entre este oscuro líquido; fue entonces que Jimmy tomó conciencia de lo que pasaba, su sangre estaba brotando a borbotones de múltiples heridas por todo su cuerpo, uno de sus brazos escurría sangre abundantemente y su pierna izquierda estaba atada a su cuerpo nada más que por una delgada línea de carne y hueso que colgaba sinuosamente a partir de la rodilla.
            Jimmy se desplomó, pues su pierna no podía soportar el peso de su cuerpo, al caer el maltrecho miembro se despegó del resto de su cuerpo, inmóvil en un charco de oscura sangre de monstruo, trató de sostenerse con ambos brazos, sabía que sus heridas eran graves y podía morir en cualquier momento; y a pesar de todos sus esfuerzos, un buen grupo de criaturas aún se arremolinaba alrededor de Jimmy, furiosas y deseosas de acabar con él.
—Tonto… Tonto, Tonto Jimmy… — Exclamó la reina mientras se acercaba a él. —Tú aún no te puedes morir… no sin que sea yo la que te mate… —
Jimmy no se sentía cansado, pero aun así, sentía que lo mejor era quedarse quieto.
La reina tomó a Jimmy por el brazo sano y arrastró su cuerpo destrozado por la habitación hasta llegar cerca del trono, donde había lo que parecía ser un altar de sacrificios, levanto el cuerpo de Jimmy delicadamente y lo posó sobre esta superficie rectangular, una de las criaturas le entregó la pierna desmembrada de Jimmy, la reina tomó el miembro y acarició la cabeza de la criatura, quien hizo una reverencia y se marchó.
—Osh:Ekhto Ashat:Ur… ¡Osh:Ekhto Ashat:Ur!… ¡¡¡OSH:EKHTO ASHAT:UR!!!…— Exclamó la reina con una penetrante voz que iba en aumento, se sacó la máscara y su rostro se podía apreciar claramente; No había dudas, era Analí, aunque parecía tener un semblante maduro, como si hubiera envejecido algunos años.
Analí posó sus rojos labios sobre los de Jimmy, el joven sintió como su cabeza daba vueltas y una cálida energía pasaba a través de su garganta y lo llenaba por completo, por un segundo perdió el conocimiento y cuando lo recobró pudo sentir… sintió los fríos labios de Analí que rodeaban su boca, sintió la brisa del viento, sintió incluso la calidez de la luz que tocaba su blanca tez.
            Jimmy se levantó y observó con asombro que su cuerpo estaba totalmente curado, no tenía ni un solo rasguño, aunque su ropa mostraba claros signos de haber sido apuñalado por las filosas garras de las criaturas que lo atacaron anteriormente. La reina se sentó sobre su trono para recuperar el aliento, al parecer el haber usado esa habilidad de curación la había dejado exhausta.
Sin pensarlo dos veces, Jimmy se apresuró al encuentro de Amanda, se acercó velozmente a la dorada jaula para cerciorarse de que ella estuviera bien.
—Amanda… ¡¡Amanda!!… te sacaré de allí.— Exclamó Jimmy furioso. —¡Ábrela!... abre la maldita jaula.— Le exigió a la reina.
La reina lo miró con sus penetrantes ojos oscuros y con un chasquido de dedos la jaula se abrió, como por arte de magia. Jimmy metió los brazos dentro y con sumo cuidado tomó el cuerpo de Amanda, liberándolo de su encierro.
            El cuerpo de Amanda yacía ahora en los brazos de Jimmy, estaba desnuda y sumida en un profundo sueño, con el rostro pálido y sin expresión, como soñando apaciblemente.
—Amanda… despierta, soy yo Jimmy… he venido a sacarte de aquí… he venido a llevarte a casa…— Dijo Jimmy en voz alta. —Amanda… despierta… por favor… despierta, soy Jimmy… A-Amanda… despierta… por favor… y-yo… te amo…— Jimmy abrazó el inerte cuerpo de su amada con ternura, mientras sollozaba amargamente. —Lo siento… yo no quería que esto pasara… Amanda… te amo… te amo… te amo… de-debí habértelo dicho antes… perdóname… — Exclamaba Jimmy entre sollozos, derramando sus lágrimas sobre el desnudo cuerpo de Amanda, las cuales recorrían lentamente la piel de su amada.
De pronto una suave mano tocó el rostro de Jimmy, Amanda le miraba fijamente, con una mirada inexpresiva, abrió lentamente sus labios y exclamó.
—¿Quién eres?—
Jimmy sintió un golpe en su pecho. —S- Soy yo… Jimmy…— le respondió, sus labios temblaban.
—No te recuerda… —Le contestó Analí, sentada sobre su blanco trono de hueso. —Eso que tienes entre tus brazos, ya no es nada más… que un cascarón vacío… todos sus recuerdos, sus memorias sobre ti, ya han desaparecido… — exclamó la reina con voz tenebrosa. —Ella ya no te ama…—
—¿Qué le has hecho…?, ¿qué has hecho con Amanda…? ¡¡¡Respóndeme!!!— Grito Jimmy eufórico.
—Hice lo que tú hiciste conmigo…. le arranque el corazón.— Respondió la reina mientras se ponía de pie.
—¡¡¡¡¡AAAAAAAHHHHHHHH……!!!!!—
Jimmy se abalanzó sobre la reina, “Longinus” estaba lejos de su alcance; sin embargo, eso no le importó, el tiempo parecía ralentizarse con cada paso que daba, tomó a la reina por el cuello y le golpeó el rostro con tanta fuerza que su mano se tornó roja rápidamente, al haber recuperado la sensibilidad de su cuerpo pudo sentir el dolor que le causó tal maniobra, había sido como golpear un muro sólido.
—Lo ves… — Dijo la reina con tenue voz. —Mi corazón se perdió hace mucho, ya no puedo sentir nada, dentro de mí ya no existen los sentimientos… he olvidado lo que es la alegría, la tristeza, el enojo… incluso, el amor… — La cara de ella no tenía expresión, pero aun así, Jimmy sentía la melancolía de la reina. —Fuiste tú… tú me hiciste esto… tú me convertiste en esto… — la voz de la reina tomó un tono tenebroso. —Y ahora morirás…, por haberme hecho esto…. por haber roto mi corazón…—
            La reina empujó a Jimmy con una mano y este cayó bruscamente sobre el negro suelo, su cuerpo se sentía pesado y adolorido, aquel golpe había sido ejecutado con un poder increíble, tembloroso al darse cuenta de las limitaciones de su cuerpo, Jimmy quedó inmóvil; un miedo terrible embargaba su espíritu, sus ganas de luchar habían sido extinguidas con el abrumador  poder de la reina Analí.
—Sería muy fácil matarte ahora… — Expresó la reina algo dubitativa. —Te mereces algo peor… te mereces sentir por ti mismo lo que me hiciste pasar… te lo mostraré… y luego, devoraré tus sentimientos, como lo hice con Amanda.— La reina tomó a Jimmy y lo estampó con fuerza contra el altar que se ubicada a su lado, Entonces clavó una de sus manos en el pecho de Jimmy, un haz de luz brotaba del agujero que la reina había abierto.
Un abrumador mar de emociones se extendió dentro de la mente de Jimmy, podía sentir la tristeza, la rabia, el enojo, la decepción, la humillación y finalmente el dolor… no un dolor cualquiera, el dolor que causa un corazón roto, un dolor indescriptible en su pecho, se sentía como filosas garras desgarrándolo por dentro y mientras veía claramente los recuerdos de Analí, que se proyectaban dentro de su cabeza como una ráfaga de visiones, la cara del encapuchado apareció durante un breve momento; aquel hombre de máscara roja, que había visto hacía ya algún tiempo atrás, aquel hombre que era la razón de todas sus desdichas.
            Analí subió sobre la dura y fría superficie, y delicadamente se ubicó sobre el débil cuerpo de Jimmy mientras tomaba las manos del joven muchacho con fuerza; entre las delgadas costillas del cuerpo de Analí, dos pares de largos brazos adicionales crecieron, tomando las piernas del indefenso joven con un par de ellos.
—Sabes Jimmy… siempre me pregunté cómo se sentiría hacer esto contigo… — Exclamó la reina mientras desgarraba las ropas de Jimmy, el temeroso joven trataba de resistirse con todas sus fuerzas, pero era inútil; la reina le superaba en fuerza y después de forcejear, ella dejó al descubierto el desnudo cuerpo del muchacho, Analí acarició el pecho de Jimmy con sus fríos labios, la piel de este se erizaba, podía sentir claramente hasta el más leve movimiento que proyectaba Analí sobre su cuerpo. Con las manos que tenía libres, la reina tocaba gentilmente el cuerpo de Jimmy, mientras con un estremecedor beso invadía la boca del asustado joven, la lengua era fría como la de un muerto y el aliento de Analí le helaba la sangre, era totalmente diferente al beso que le había dado Amanda, un tiempo atrás; De pronto una de las manos de la reina se precipitó cerca de la entrepierna de Jimmy… mientras lo acariciaba suavemente.
—¡¡¡Noooo!!!.... No lo hagas… — Exclamó el joven, jadeante. —No lo hagas… ¡Analí!—
—¿Por qué tienes tanto miedo?, ¿Estabas guardando este momento para Amanda?, Eres un idiota… ella ya no podrá volver a amarte, todo lo que ella sabía de ti, todo el amor que ella tenía por ti… ha desparecido, ahora me pertenece... y tú también.— Analí se quitó la roja tela, que cubría apenas su semi-desnudo cuerpo y suavemente se unió a Jimmy, mientras exhalaba un profundo gemido de placer que hacía eco en la sala.
            Con un suave vaivén la reina movía sus caderas, Jimmy podía sentir el interior de la reina con cada movimiento, un hormigueo recorría cada nervio de su piel; esta era una sensación que él jamás había experimentado, era tan placentero y tan cruel a la vez, no podía evitar jadear y suspirar incómodamente, mientras los suaves gemidos que hacía Analí, excitaban su cuerpo; mirando el negro techo de la habitación su mirada se perdió, su mente trataba de escapar, el sentimiento que presionaba su pecho con fuerza era sumamente incómodo, no era amor pero tampoco era odio, ni mucho menos era placer o al menos no por completo, era un sentimiento forzado que quería arraigarse en su pecho con violencia. Las lágrimas bajaban lentamente, resbalando sobre las mejillas de Jimmy, la reina hizo una mueca de satisfacción mientras ambos cuerpos sudorosos se movían rítmicamente como al compás de una demente canción.
—Está bien… no trates de resistirte, amado mío… déjate llevar… únete conmigo.— Dijo Analí con voz suave, lentamente soltó las manos de Jimmy que había sostenido con fuerza y las dirigió sobre sus pechos, su pálida piel se contrastaba con la de las manos de Jimmy, el joven muchacho tomó suavemente los pechos de Analí… eran suaves y esponjosos pero su piel estaba helada, como si ese cuerpo hubiera muerto hacía ya buen tiempo. Jimmy sabía que no podía hacer nada más, la reina había ganado, así que con ambas manos tomó el frío cuerpo de Analí y con lágrimas en los ojos besó esos fríos labios que alguna vez cautivaron su atención, los oscuros ojos de la reina le miraban expectantes, la reina liberó el cuerpo del joven muchacho, Jimmy se ubicó sobre  el desnudo cuerpo de la reina y comenzó a moverse con frenética violencia, mientras Analí exhalaba con dificultad y gemía delicadamente; Jimmy ya no podía aguantarlo más, tomó con firmeza a Analí por los hombros mientras sus caderas se movían cada vez con más velocidad; jadeando, liberó su caliente néctar dentro de ella, la reina convulsionaba con incontrolable lujuria al mismo tiempo que amargas lágrimas resbalaban de los ojos del exhausto muchacho .
—Ayúdame… — Una tenue voz se podía oír, parecía distante. —Ayúdame…— resonó otra vez.
Jimmy tomó con una mano el monóculo que llevaba colgado al cuello y lo posó sobre su ojo derecho, dentro del pecho de la reina, un enorme hoyo negro cubría todo; sin embargo, en el centro de toda la oscuridad, una pequeña vocecita salía del interior de una pequeña criatura con forma de escarabajo, “U:mik-Akh:to” pronunció Jimmy al recordar que estos pequeño seres eran las memorias que atesoraban los humanos, sentimientos en estado sólido por así decirlo.
            El recuerdo que atesoraba la reina, el recuerdo de que alguna vez la reina fue Analí, a pesar de que había abandonado cada una de sus memorias, no había perdido su humanidad, pues sin esa pequeña parte, la reina sólo sería un monstruo como cualquier otro, conducida por el instinto y la sed de sangre, Jimmy usó el monóculo para enfocar a Amanda, en su pecho, coloridos insectos revoloteaban de un lado a otro; no obstante, en donde yacía su corazón un oscuro vacío había acaparado el lugar; Jimmy enfocó luego su propio pecho, y entonces presenció con horror un enorme y oscuro insecto que trataba de devorar sus memorias, de borrar sus recuerdos; pero también observó que en su corazón, un pequeño insecto se movía débilmente, en aquel lugar el amor que sentía por Amanda renacía una vez más, todo el camino que había recorrido lo había hecho no para encontrar a Analí, el hecho de saber su paradero y no buscar justicia ante su desaparición era algo que sentía no podía dejar inconcluso; mas sin embargo, era Amanda quien había iluminado su camino, quien había aparecido como un faro entre la oscuridad, quien le había impulsado a no rendirse, a seguir adelante, a buscarla, a encontrarla y ahora… tenía que salvarla.
Jimmy se incorporó y saltó lejos del alcance de la reina, quien con sus largos brazos trataba de retenerlo a la fuerza, corrió hacia donde “Longinus” yacía inerte y lo tomó con firmeza entre sus manos.
—Sé que todo esto ha sido mi culpa… Analí, lo siento…— Exclamó Jimmy, la reina atónita se detuvo. —Pero yo… no te amo, yo amo a Amanda… siempre lo he hecho, y es por eso que debo hacer esto… — Jimmy clavó a “Longinus” en su pecho y un haz de luz apareció, soltó el cuchillo y con una mano sostuvo el monóculo frente a su ojo, con la otra mano tomó el insecto que era el recuerdo del amor que sentía por Amanda, y que a duras penas se levantaba tambaleante, pero que iba ganando fuerza. —Ahora entiendo todo, Analí… entiendo por qué me dejaron esta arma… porque este cuchillo sólo puede herir a las criaturas sin emociones, sabes… a aquellos que aún tenemos humanidad esta arma no nos daña… sólo nos permite alcanzar lo que de verdad atesoramos, nos permite recordar lo que habíamos olvidado… lo que nos han arrebatado.—
            Jimmy se quitó el monóculo y levantó a “Longinus”, entonces se dirigió hacia el cuerpo de Amanda y delicadamente abrió el pecho de su amada, introdujo el pequeño insecto dentro y besó la frente de la chica, el pequeño ser revoloteaba dentro ya con más fuerza, la cabeza de Jimmy se sacudió con violencia, el recuerdo de Amanda se comenzaba a esfumar de su mente.
—Perdóname por no haberte dicho esto antes…, te amo Amanda… no me olvides, por favor sólo… no me olvides.— Se despidió Jimmy con lágrimas en los ojos, mientras el agujero luminoso en el pecho de Amanda, se cerraba mágicamente.
La reina se acercó lentamente con una furiosa mirada y exclamó con voz alta. —Eres un idiota… sólo volveré a arrancar ese recuerdo de su pecho y… —
—No… — la detuvo Jimmy. —Es a mí a quien quieres, ¿cierto?. Envíala a casa, deja que se marche… y… y yo… me quedaré aquí  contigo…— Con melancólica voz, Jimmy le propuso. —Ya no hay ningún sentimiento en mi pecho… te perteneceré… por completo.—
La reina miró fijamente a Jimmy, como tratando de descifrar si acaso mentía pero luego asintió.
—Muy bien… Ekh:Athorak.— Ordenó la reina y dos criaturas levantaron a Amanda, quien comenzaba a despertar y su piel retomaba color.
—¿Jimmy…?, ¿Dónde… Cómo llegué aquí?— Preguntó Amanda, mientras la llevaban fuera del recinto, Jimmy tenía una sonrisa en el rostro pero su expresión era de tristeza. —¿Qué sucede?, ¿A dónde me llevan? Jimmy… ¡Jimmy!, ¡¡JIMMY!!— Gritaba Amanda, las criaturas abrían la puerta negra que había estado cerrada, dentro había un largo corredor que llevaba a un “Umbral”, Amanda fue lanzada a través del rojo portal y su cuerpo se esfumó en un parpadeo.
—Sabes… sin Amanda, estos sentimientos se sienten tan pesados sobre mi pecho, ¡quizás tú los quieras!…— Jimmy expulsó fuera del agujero luminoso que tenía sobre su pecho, una gran cantidad de coloridos insectos que rodearon a Analí.
            La reina perdió de vista a Jimmy mientras los insectos revoloteaban, de pronto un certero corte abrió su pecho, un haz de luz apareció y una mano invadió sin previo aviso el interior del brillante agujero.
—Bien hecho… pero como te habrás dado cuenta, yo aún conservo mi humanidad.— Dijo la reina mientras quitaba la mano de Jimmy fuera del interior de su pecho.
—No por mucho… me temo.— Dijo Jimmy con una sonrisa. —Cuando me forzaste a unirme a ti…, trataste de borrar mis recuerdos, de quitarme todo lo que es valioso para mí.—
—Bah… sucios sentimientos, estarías mejor sin ellos… — Dijo Analí mientras ponía una mano sobre su pecho, un hormigueo incesante se había apoderado de ella. —¿Q- Qué me hiciste…?.—
—Te convertí en lo que querías hacer de mí… en un monstruo…— Dijo Jimmy, la reina lo miraba examinándolo minuciosamente, el insecto que devoraba los recuerdos de Jimmy ya no estaba más dentro de él, pero entonces… ¿Dónde estaba?, durante la conmoción Jimmy había puesto el insecto dentro del pecho de Analí y este devoró el único recuerdo que le quedaba a la reina.
—Idiota… no sabes lo que has hecho…— Exclamó Analí, mientras su cuerpo se transformaba, con un oscuro aullido sus seis brazos se volvieron delgados y endurecidos, su tamaño aumento considerablemente y filosos colmillos aparecieron de sus fauces, largas y filosas garras se extendían desde la punta de sus dedos, a la vez que seis gigantescas alas se erguían desde la espalda de la reina, ella había adoptado la forma de lo que parecía una reina avispa de aspecto demoníaco y con ferocidad miraba a Jimmy a los ojos.

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En este mundo lleno de monstruos, los demonios dominan el curso de la guerra.

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